historia asombrosa

DESDE MI TRINCHERA

POR: ADOLFO LEON OLIVEROS TASCON

“HISTORIAS ASOMBROSAS”

Por allá, en 1941 un visionario del desarrollo, Don Román Lemus Oliveros, patriarca y fundador del municipio de Bolívar- Valle, en asocio con don Pedro Oliveros, pusieron a funcionar la primera turbina hidráulica, en el sitio conocido hoy  como Brisas del Pescador, para proveer de energía eléctrica al entonces pujante pueblo, ubicado a orillas del rio Cauca y del rio Pescador, dedicado a la agricultura y a la ganadería. La turbina que se movía con la caída de las aguas del rio Pescador, fue construida por WESTERAS ASEA de Suecia e importada por F. Milton Marken y CIA, de la Cia. Sudamericana SKF, Barranquilla. Lo curioso en este aparato es encontrar la cruz gamada, símbolo de los nazis alemanes en la placa de  identificación, lo que podría significar que  Suecia no fue tan neutral como se creía. La historia registra la invasión alemana a Noruega que empezó el 8 de abril de 1940, al igual que la de Dinamarca, Finlandia, Bélgica, Francia, Austria, sin que aparezcan registros sobre el país escandinavo.

Los viejos pobladores de Bolívar, en sus ratos de esparcimiento en el parque principal, especulan con relación al increíble hallazgo de la cruz gamada en los clises, que seguramente la turbina y demás implementos fueron fabricados en algún campo de concentración (centros de exterminio de la Operación Reinhard: Belzec, Sobibor, Treblinka, Auschwitz-Birkenau y Majdanek), conclusion a la que llegan a raíz de las voces resentidas que suelen escucharse al pasar al frente del balneario, justo donde se encuentra la turbina, camino hacia el corregimiento de Primavera.    

En esta temporada de invierno (abril-mayo de 2012), las lluvias, tempestades y truenos, hicieron colapsar la vieja casona que servía de protección a la planta eléctrica, sepultando completamente la vieja reliquia, de valor inconmensurable para el pueblo Vallecaucano, de ignoto destino para quienes por ley deben preservar el patrimonio histórico de los pueblos. Como reclamo por la indolencia de las autoridades y la resistencia a no desaparecer de la memoria histórica, se refleja en todas las horas, especialmente de noche, el emblema nazi, que se muestra brillante, en el cobre de las placas de identificación.

Debe ser un entierro (guaca) decían los vecinos al observar el grandioso espectáculo de una especie de llamarada que sale de los escombros como un monstruo que devora y aplasta sin piedad el símbolo del fascismo: La esvástica. Quienes ingenuamente llegan tras el falaz tesoro, caen en una maraña de enredaderas desconocidas, que los halan hasta el interior de lo que fue la casona, atrapándolos por horas. Los que han salido solo atinan a decir, que la única fortuna que les ha mostrado la rara especie escondida en ese follaje, es la restauración en Bolívar del sentimiento de pertenencia de todos los habitantes para querer lo propio y atraer el progreso. La turbina hidráulica que trajo Don Román es patrimonio de todo Bolívar.   

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