para que chillen

DESDE MI TRINCHERA

POR. ADOLFO LEON OLIVEROS TASCON

“PARA QUE CHILLEN”

El Presidente de la República, Doctor Juan Manuel Santos, en varias ocasiones ha dicho que va tomar medidas, sobre todo en materia tributaria, para poner a llorar (chillar) a los ricos, lo que dio lugar a que muchos, como quien escribe estas líneas, pensaran que se vendrían una serie de medidas y propuestas tendientes a incrementar los impuestos a los más pudientes, lo cual resultó ser una falacia o mejor un cuento de hadas.

El primer anuncio del Ministro de Hacienda, Juan Carlos Echeverry, fue montarle un impuesto de IVA a los productos de la canasta familiar (leche, pan, huevos, carne, etc), para que chillen los pobres. Ante la reacción de los sectores sociales, el Ministro utilizó el sofisma de la devolución aumentada a los pobres, cuento que no le creyó nadie, ante lo evidente del embuste, el Presidente, desde China, desautorizó a su ilustre vocero.

El segundo cañonazo contra los pobres consiste en establecer retención en la fuente para los trabajadores que ganen más  tres salarios mínimos. Garrotazo contra los sectores de la clase media (profesores, empleados subalternos de la rama judicial, de las empresas, la fuerza pública, etc), obviamente la chillada no se hace esperar.

Tercer diablazo, esta vez las víctimas son los pensionados, el flamante Ministro generaliza en el gravamen que piensa imponer a las pensiones, sin distinguir entre las grandes (más de diez millones), que ganan muy pocos y las irrisorias que reciben la gran mayoría de los pensionados en Colombia. No es justo que quienes hayan trabajado durante muchos años, sin recibir gabelas ni “ayudas” ilegales, terminen en el mismo costal de los que han defraudado “legalmente al Estado”, por medios sutiles, como el conocido caso del carrusel de las pensiones. Nadie se enojaría, aparte de los beneficiarios, si el Estado, impotente para detener judicialmente su propio desangre, vía legislativa, imponga alta tributación (40% o 50%), a todas las pensiones cuestionadas por su origen (congresistas, Foncolpuertos, Magistrados de “paloma”, etc), esta si sería una forma de hacer equidad vía reforma tributaria.

A los ricos, que teóricamente eran los destinatarios de la berriada en la reforma se propone que se les baje la tarifa del impuesto de renta del 34% actual  al 27 por ciento, lo que les va a producir seguramente mucha risa, que se aumentara hasta el nivel de carcajada, cuando se enteren de los demás proyectos, como por ejemplo, que se mantienen las exenciones en las llamadas “zonas francas”, que se ha convertido en el mayor hueco fiscal en Colombia que han acabado con las zonas industriales tradicionales en las ciudades capitales (Cali, Medellín, Bogotá, etc), en razón a que los empresarios prefieren trasladarse a los paraísos fiscales, al costo que sea, sacrificando de paso a los entes territoriales, que pierden cuantiosos recursos de industria y comercio, avisos y tableros, entre otros.

En conclusión la chillada  anunciada por el Presidente para los ricos, no deja de ser una paradoja, como todas las que se formulan por el alto Gobierno, donde finalmente las noticias malas siempre las recibe el pobre.

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