El monstruo que se resiste a morir

DESDE MI TRINCHERA:

POR: ADOLFO LEON OLIVEROS TASCON

EL MONSTRUO QUE SE RESISTE A MORIR

Hablo exactamente del Consejo Superior de la Judicatura, entidad que con el paso del tiempo se ha convertido en un dolor de cabeza para la sociedad y para los Presidentes de turno. Con sus permanentes actos de corrupción han obtenido un consenso de las distintas ramas del poder, incluyendo la rama judicial, en sus órganos representativos al más alto nivel (Consejo de Estado, Corte Suprema de Justicia, Fiscalía General de la Nación), para acabarla en la mal llamada Reforma a la Justicia.

En la reunión celebrada la semana pasada en el Palacio de Nariño, con las altas Cortes,  convocada por el Presidente Juan Manuel Santos, con la Presencia de los Presidentes de Cámara y Senado, se presentaron hechos que difícilmente pueden pasar desapercibidos para la opinión pública. Primero, El Presidente del Consejo de Estado al concedérsele el uso de la palabra, se limitó a decir que era no negociable el fuero para los magistrados, el cual consiste, según lo planteado en la reforma, en un juicio político en el Congreso antes del proceso penal o disciplinario, lo que, obviamente, les garantiza impunidad. A renglón seguido se otorga la vocería al Presidente de la Corte Suprema de Justicia, quien sin ningún recato, manifiesta que respalda el pedido del Presidente del Consejo de Estado. Al final el nuevo fiscal general de la Nación, Doctor Montealegre, destapa un nuevo escándalo de la Sala Disciplinaria del Consejo Superior de la Judicatura, consistente en la falsificación de actas donde se nombran magistrados, en el ya conocido “carrusel de las pensiones”. Enseguida el Fiscal plantea como propuesta que el fuero de los Magistrados, Fiscal y Procurador, sea “integral”, es decir, que incluya lo penal, disciplinario y los fiscal.

La opinión pública deduce de este encuentro que supuestamente “impulsó” la reforma a la Justicia, que lo que realmente buscan las altas Cortes y los mismos congresistas, es que la Justicia no los toque a ellos, convirtiéndose en una especie de reyezuelos, como en la Francia del siglo XVIII (Luis XIV y Luis XVI), quienes manifestaban “EL ESTADO SOY YO”, y por ende no eran enjuiciables sus actos.

Craso error, el que pretenden imponer nuestros dirigentes, quienes con sus proyectos monárquicos, lesionan severamente el estado social de derecho, y caen en la incompatibilidad de crear normas en beneficio propio. Ya será la Corte Constitucional y el pueblo, quienes tendrán que defender el espíritu de nuestra constitución que no acepta irresponsabilidad de parte de sus gobernantes.

Volviendo al tema del monstruo de mil cabezas, es de suponer que despliegue todas sus argucias para evitar su anunciada muerte, son muchos los congresistas que les deben favores, si alguien buscara en la nómina del Consejo Superior de la Judicatura, seguramente encontraría muchos parientes de senadores y representantes, vinculados en el carrusel de pensiones y en muchos otros cargos que se reparten alegremente a lo largo y ancho de la patria. Dios quiera que no se detenga este proceso, que lo único bueno que tiene, es la supresión de una vez por todas, del Consejo Superior de la Judicatura.

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