LA CASA EN EL AIRE

DESDE MI TRINCHERA

POR: ADOLFO LEON OLIVEROS TASCON

LAS CASAS EN EL AIRE?

Al escuchar el anuncio del Presidente de la República Juan Manuel Santos y del nuevo Ministro de vivienda German Vargas Lleras, sobre la entrega gratuita de cien mil casas por año para los más pobres, se me viene a la mente la canción del compositor Rafael Escalona “La casa en el aire” cuya primera estrofa empieza “Te voy a hacerte una casa en el aire solamente pa’que vivas tú”, pensamiento que se justifica precisamente porque la noticia se divulga al día siguiente de la publicación de los resultados de la encuesta de la revista semana en que la imagen del gobierno cae en cerca de veinte puntos. Todo parece indicar que las decisiones del alto gobierno están muy conectadas con las consultas de opinión que contratan los medios de comunicación, basta  recordar al Doctor Ernesto Samper Pizano, en plena crisis del proceso ocho mil, con su propuesta de construir una carretera por el Choco, para unir a Colombia con Panamá, sin contar con estudios técnicos y menos con licencias ambientales.

En relación con las cien mil casas prometidas por el Gobierno de Santos existen antecedentes positivos en favor de las personas que resultaron afectados por las pasadas olas invernales, como son los Decretos Presidenciales 4832 de 2010, Decreto 1920 de 2011 y Decreto 0430 de 2012, todos relacionados con los subsidios de vivienda, en algunos casos se aumenta el monto y en otros se permite que quienes perdieron la vivienda con subsidio puedan acceder a uno nuevo. Obviamente en el proyecto de Ley que prepara el Gobierno se deberá contemplar la posibilidad de que los beneficiarios sean subsidiados ciento por ciento por el Estado.

La pregunta que surge es: Quienes van a ser los beneficiarios de las cuatrocientas mil casas gratuitas (cien mil por año)?. En este punto la primera reflexión es donde o en que sitios se van a construir. Si la política de restitución de tierras a los desplazados es programa bandera del Gobierno Nacional, lo razonable es que  dichas viviendas en un gran porcentaje, se edifiquen en las zonas afectadas, reconstruyendo caseríos, poblaciones que fueron objeto de los actos criminales que obligaron al desplazamiento de los campesinos. Sobra decir que no es suficiente con entregar cuatro paredes, un baño y una cocineta, sino que se deben diseñar modelos poblacionales que combinen la vivienda con el esparcimiento, la educación, la salud y la seguridad. Yo pensaría que es una oportunidad de conjugar variables de “amigabilidad” del espacio para atraer y mantener a los desplazados, en sus lugares de origen. Es convertir áreas de olvido estatal y de ingratos recuerdos, en sitios de recuperación y de satisfacción.

El segundo interrogante es: Quienes serían los beneficiarios y como se impide que ingresen los “vivos”?.  La respuesta que surge  a primera vista es que serían  los desplazados y las victimas del invierno. Cuáles desplazados?. Los de los últimos cinco años, diez, veinte, etc. Aquí encontramos un gran escollo, pues con el tiempo el desplazado se arraiga al sitio en que se encuentra (marginados en las grandes ciudades) y no va querer salir, por lo tanto al Gobierno le corresponde la gran tarea de “CONVENCER”, con hechos y no con palabras. Frente a los afectados con el invierno, igual se deberá plantear reubicación de poblados y de municipios en algunos casos, para evitar que un nuevo invierno arrase con las viviendas nuevas. Lo más importante a mi juicio es un control exhaustivo del gobierno central y los órganos de control Nacionales para evitar la infiltración de los “vivos” de siempre o el manipuleo de los politiqueros.

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